México. Año 4, núm. 6. Julio-diciembre 2006. ISSN 1870-1477

La risa en el cotidiano
de las profesoras
(1)

Anelice Ribetto

Recibido: marzo de 2006; aceptado para su publicación: diciembre de 2006

Resumen:

Este texto intenta ser una primera aproximación, por lo tanto, curiosa y descuidad de un tema que todavía estoy pensando. Voy a intentar narrar (me) la historia de cómo se va haciendo la historia de este texto. En la historia vital del artículo percibo dos movimientos: la experiencia y la falta. La experiencia en la que se inspira este escrito tiene que ver con el hecho de haber sido hasta hace tres meses profesora / psicóloga de una escuela estatal de Argentina y la utilización de la cámara filmadora como mediadora de las relaciones interpersonales durante la organización de los festejos oficiales del “Día del maestro”. Creo que esta publicación es un buen espacio para exponer (me) las maneras como algunas profesoras crean sus propias memorias, imágenes, sonidos y, ensayar un texto sobre un acontecimiento que no es muy investigado, tal vez, ni considerado suficientemente serio por los autores de textos académicos, pero que, en el devenir cotidiano, se torna acontecimiento en las escuelas: la risa y lo risible. La falta de la que hablo no sólo estimula mi deseo de investigar sino que, al mismo tiempo, me espanta. Llevo investigando la existencia de textos académicos sobre el tema específico desde varios meses atrás. Entre las muchas preguntas ¿qué me sugiere esta falta u omisión están: por qué escribimos tan poco sobre la risa en educación? Es más, ¿por qué nos reímos tan poco de nuestros propios escritos académicos?

Palabras clave: Lenguaje audio-visual, risa, cotidiano escolar, profesoras.

La verdadera risa, ambivalente y universal, no recusa lo serio, lo purifica y lo completa. Lo purifica del dogmatismo, del carácter unilateral, de la esclerosis, del fanatismo y del espíritu categórico, de los elementos del miedo o la intimidación, del didactismo, de la ingenuidad y de las ilusiones, de una nefasta fijación sobre un único plano, del agotamiento estúpido. La risa impide que lo serio se fije y se aisle de la integridad inacabada de la existencia cotidiana. Ella restablece esa integridad ambivalente.

Mikhail Bakhtin

Este texto intenta ser un primer acercamiento, por lo tanto, curioso y descuidado a un tema que todavía está siendo pensado. Para poder escribir el texto voy a intentar narrar (me) la historia de cómo se fue haciendo. Percibo que la historia vital del artículo tiene tres movimientos: la experiencia, el empuje y la carencia.

La experiencia en la que se inspira este escrito tiene que ver con ser docente de una escuela estatal de la Argentina y la utilización de la cámara como mediadora de las interrelaciones personales durante la organización de los festejos del “Día del maestro” en 1998.

En el decir de Jorge Larrosa (2002) “La experiencia es lo que nos pasa, lo que nos acontece o lo que nos toca” (p. 153) y bien que desearía escribir en ese sentido de la palabra, aunque sea, posiblemente imposible intentar capturar ese cotidiano efímero (Ferraço, Carlos, 2003, p. 168) y pasajero. Pensando en esa imposibilidad de narrar lo que me pasa sin capturarlo, es probable que termine escribiendo sobre “lo que pasa o lo que acontece, o lo que toca” (Larrosa, 2002, p.154) que es totalmente diferente. La experiencia no es presentada en este texto, pero es la pasión que entraña, en la que este texto está siendo inspirado.

Quedo entonces ex-puesta en este ensayo.

Paréntesis.

El día del maestro en nuestra escuela es esperado con mucha ansiedad.

Es, posiblemente, el único día del calendario escolar oficial que está consagrado a la celebración de los docentes como sujetos de la educación. Creo que por esta razón, la conmemoración inviste muchas veces la forma de carnaval. Voy a retomar esta idea en el transcurso del texto.

El “Día del Maestro” se conmemora en Argentina el 11 de septiembre. En nuestra escuela, por lo menos dos semanas antes comienzan los preparativos de los que será la fiesta. Según Bakthin (1996) la fiesta es una “forma primordial de civilización humana” (p.7) Estos eventos presentarían “una diferencia de principio con relación a las ceremonias oficiales serias [ya que] ofrecerían una visión del mundo, del hombre y de las relaciones humanas totalmente diferente, deliberadamente no- oficiales” (p.5)

Así, los preparativos o los haceres del “día del Maestro” se dan en diferentes espacios-tiempos.

Existe un hacer oficial que tiene que ver con la organización protocolar del acto, el arreglo y decoración de las salas y salón central con carteleras alusivas, el envío de tarjetas de felicitaciones a otras escuelas, etc. Si bien, estos haceres se organizan por medio de un sorteo, las profesoras que habitualmente quedan con esta responsabilidad, no quedan a gusto... pero, es parte del rol... como muchos de los acontecimientos oficiales de las escuelas.

La fiesta oficial, algunas veces en contra de sus intenciones, tendía a consagrar la estabilidad, la inmutabilidad y perennidad de las reglas que regían el mundo: jerarquías, valores, normas y tabúes religiosos, políticos y morales habituales. La fiesta era el triunfo de la verdad prefabricada, victoriosa, dominante que asumía la apariencia de una verdad eterna, inmutable y perentoria. Por eso el tono de la fiesta oficial solo podía ser el de la “seriedad” sin falla, y el principio cómico le era (Bakthin, 1996, p.8)

Más allá de la organización de la fiesta seria, existe una organización paralela del día del maestro. Una organización de una conmemoración no oficial y cotidiana de las maestras. Así, este espacio-tiempo transitado tiene sus propias maneras de hacer (Certeau, 1994) y produce diferentes representaciones de las relaciones humanas y del mundo. Las practicantes asumen colectivamente la responsabilidad del acontecer de la otra fiesta. Estos haceres son placenteros y creativos, y sobre todo convocan un acaso propio del ser humano: la risa y lo risible. Una de las cuestiones que me interesa colocar como consideración especial es que en muchos de estos acasos lo que se va tejiendo es un producto colectivo. En este sentido, Henry Bergson (2001) considera que “nuestra risa es siempre la risa de un grupo. Siempre oculta un prejuicio de asociación y de complicidad con otros rientes efectivos o imaginarios”.

La conmemoración no oficial comienza generalmente en los bastidores de la cocina. Poco a poco va tomando todos los lugares de la escuela y también convoca al resto de los actores de la vida cotidiana escolar: los alumnos y familias, que participan sorprendidos del juego de las maestras. Comienza en la reunión de personal con el sorteo del llamado “Amigo invisible”: se escribe el nombre de cada maestra en un papel, se colocan todos los papeles dentro de una bolsa de plástico y después cada una saca un papelito sin decir cuál fue el nombre de la colega que le tocó en suerte –o en desgracia- Durante la semana previa a la fiesta propiamente dicha, cada maestra tiene que hacer regalos a la colega que le tocó en el sorteo; la creatividad, el humor, las memorias y las astucias que se manifiestan en cada una de nosotras me sigue sorprendiendo hasta hoy, y, raramente he vivenciado en otros momentos de mi vida profesional.

Siempre me interesaron los presentes de tipo cómicos, habitualmente relacionados a la sexualidad y a lo erótico, a la caída de la carrocería por el paso de los años, y, a la falta de dinero. Estos presentes son generalmente singulares, o sea, tienen una dimensión grotesca que se va a asociar con características propias de las personas a las que están dirigidos. Recuerdan, en general, acontecimientos políticamente incorrectos que, en el esfuerzo por quedar fuera de aquella persona que asiste todos los días a trabajar como docente, son todavía más expuestos y denunciados. Esta es otra característica que me hace pensar en el sentido carnavalesco que adquiere nuestra fiesta: acaba siendo una parodia sobre la concepción oficial y el rol oficialmente depositado en las maestras (2), que, al mismo tiempo, forma parte de la vida cotidiana de estas mujeres.

Bakthin (1993) se refiere al “realismo grotesco” como “manera lógica y simbólica” (p.17) predominante en este tipo de festejo

Todas as lógicas e símbolos da linguagem carnavalesca estão impregnados do lirismo da alternância e da renovação, da consciência da alegre relatividade das verdades e autoridades no poder. Ela caracteriza-se principalmente, pela lógica original das coisas “ao avesso”, “ao contrario”, das permutações constantes do alto e do baixo, da face e do traseiro, e pelas diversas formas de parodias, travestis, degradações, profanações, coroamentos e destronamentos bufões (...) O mundo todo parece cômico e é percebido e considerado no seu aspecto jocoso, no seu alegre relativismo. Esse riso é “ambivalente”: alegre e cheio de alvoroço, mas ao mesmo tempo burlador e sarcástico, nega e afirma, amortalha e ressuscita simultaneamente (Bakthin, 1993, p.10)

Paréntesis.

Si mal no recuerdo, fue en 1999 cuando el grupo de maestras montó una especie de Museo Colectivo, con fotos de diferentes momentos de nuestras vidas, ropas de casamiento, bautismo y luna de miel; muñecas, tarjetas, recuerdos que iban desde dibujos hechos en las escuelas y enviados para el día de las madres, libretas de calificaciones, primeros dientes caídos y mechones de pelo cortado. El museo fue expuesto durante dos semanas en el salón central de la escuela, posibilitando una infinidad de encuentros y desencuentros entre personas, generaciones, modas, clases sociales, etc. que se materializaban en ese cotidiano escolar.

Pero, es sobre el año anterior que yo quiero escribir y creo que este es un excelente espacio para exponer (me) las maneras en que algunas docentes crean las propias memorias, imágenes, sonidos y, ensayar un texto sobre un tema que no es habitualmente demasiado investigado o estudiado, tal vez ni considerado lo serio por los autores de textos académicos. Pero que, en el devenir de la vida cotidiana se torna acontecimientos de y en las escuelas: la risa.

H. Bergson (2001) escribió que “lo cómico es accidental”, y si la risa es, como dice Larrosa,

componente del pensamiento serio (...) elemento esencial de la formación del pensamiento serio. De un pensamiento que, simultáneamente, cree y no cree, que, al mismo tiempo respeta y se burla de sí mismo. De un pensamiento tenso, abierto, dinámico, paradójico, que no se fija en ningún contenido y que no pretende ninguna culminación. (Larrosa, 2000, p.170)

¿Podría decirse que la risa es acontecimiento? Acontecimientos que, en nuestras sociedades occidentales y en sus instituciones, la escuela entre ellas, está sometidos a un orden del discurso que “es al mismo tiempo controlado, seleccionado, organizado y redistribuido por cierto número de procedimientos para ‘dominar su acontecimiento aleatorio’, esquivar su pesada y temible materialidad” (Foucault, 1970/2004, p. 10) interdictando las posibilidades de la irrupción ingobernable de la risa.

Puede ser, pero, nunca totalmente.

O sea, siempre existen “líneas de fuga” (Deleuze, 1980/95, p.17) donde cualquier intento de imponer orden puede convertirse en caos.

Paréntesis.

Durante una charla en el año 2004, en un encuentro de educación realizado en la ciudad brasilera de Curitiba, el profesor Carlos Eduardo Ferraço –que nos estaba asistiendo-(3) comentó que él había utilizado la filmadora como herramienta durante la última etapa de su trabajo de investigación de doctorado, y que, lo que había llamado su atención eran las formas en que las profesoras deseaban ser registradas por la cámara: en situaciones cómicas, ridículas, entrevistas o monólogos poco serios y fuera de los contenidos curriculares oficiales, etc. El profesor Ferraço, colocando su inquietud me dio el empuje necesario, de esos llenos de curiosidad en los que una queda pensando “En esa, yo me prendo...”, porque era lo que yo había vivenciado como docente en la Argentina: las imágenes audiovisuales, los cotidianos escolares, la reivindicación de la risa como acontecimiento que irrumpe en la vida cotidiana de las instituciones escolares y produce caos, creando y recreando otras formas de serpensar el mundo.

En 1998, más allá de la organización del juego del amigo invisible, creamos dos cámaras ocultas.

¿Cómo surgió esta idea?

En ese tiempo comenzaban en Argentina, y, en toda América latina, programas televisivos que mostraban una escena armada con actores que representaban un guión con un drama o conflicto central y, al que “convocado” generalmente alguien que no tenía idea del proyecto, o sea, desconocía el hecho de ser una escena totalmente armada, entrando así en el conflicto, pero, entrando realmente.(4) Escondida, oculta, una cámara filmaba toda la escena y luego era exhibida para millones de telespectadores. Esta situación genera todavía las más variadas posiciones entre las personas: desde aquellas que piensan que se somete a personas ingenuas e inocentes a una exposición ridícula y grotesca, hasta los que ríen porque lo trágico de la situación cuando adviene comedia genera risa; es decir, solamente cuando alguna cosa del orden de lo sagrado es cuestionada la risa aparece en toda su ambivalencia y ambigüedad, y, solamente cuando a eso sagrado podemos colocarle como referencia la propia conducta humana. Bergson (2001) dice que no sólo los humanos son los únicos que tienen posibilidad de crear la risa como tal, sino que sólo reímos de cuestiones “humanizadas”

fuera de lo que es propiamente humano, no hay nada cómico. Un paisaje podrá ser bello, sublime, insignificante o feo, pero nunca ridículo. Si reímos a la vista de un animal, será por haber sorprendido en él una actitud o una expresión humana. Nos reímos de un sombrero, no porque el fieltro o la paja de que se compone motiven por sí mismos nuestra risa, sino por la forma que los hombres le dieron, por el capricho humano en que se moldeó (Bergson, 2001)

En agosto de 1998, estaba en el aula con Raquel, una de mis amigas y maestra de la escuela. No recuerdo exactamente lo que estábamos conversando pero, seguramente alguna cosa relacionada a los próximos festejos de la escuela(5).

De repente, tuvimos la idea:

- Y... si hacemos cámaras ocultas?”

El simple hecho de imaginar las escenas, provocó un estado risible desde ese día. De repente las ideas comenzaban a surgir, confundidas con y por la risa.

Intentaré escribir el diálogo imaginario posible entre nosotras dos.

ANE: -Yo puedo traer mi cámara, como la traigo siempre para filmar las actividades de los chicos y de la escuela nadie desconfiaría... porque nadie puede sospechar si no, pierde la gracia... pero, ¿cómo la haríamos? ¿A quién vamos a agarrar?

RAQUEL: - Yo pensé en la Cristina...(6) Dramatizaríamos una entrevista de admisión con algún padre que venga de la escuela común para anotar al hijo en la escuela especial...

ANE: - El tipo vendría a pedir turno para su hijo, y, como viene obligado por la maestra, llega re loco. Tendría que ser un tipo bien groncho, güaso, bien macho... que hable todo mal, grite...

RAQUEL: - Ya sé... yo conozco un actor amigo de mi Hermano Nato que vive en Deheza... seguro que se prende porque le encantan esas cosas. Es el tipo i-de-al porque nadie lo conoce acá. Le dicen “el Perro”... Ahora, estaba pensando ¿cómo hacemos para filmar la entrevista?

ANE: - Entonces, supongamos que el tipo viene a la entrevista... la Cristina y yo lo recibimos en mi sala. Le digo ahí sobre la hora que tenemos una entrevista de admisión y que tenemos que filmarla porque telefonearon de la Hilton(7) diciendo que tenemos que mandar un video para ellas conocer la manera en que entrevistamos, alguna cosa así...

RAQUEL: - Pero vos no podes filmar y participar de la entrevista al mismo tiempo. Además, si bien yo le puedo pasar mínimos detalles al “Perro” para que arme un guión y un personaje totalmente creíble, me parece que vos tendrías que participar para “tirarles la lengua” porque la Cristina no va a entrar en esa muy fácilmente, no... ella no pierde la compostura así como así... no es leche hervida, ella es re controlada...

ANE: - Entonces vamos a tener que buscar alguien para filmar porque vos ya dijiste que no aguantarías la risa...

RAQUEL: - Yo pensé en la Adriana... listo. Ah! Ya sé... la otra cámara se la tenemos que hacer a la Ceci(8). Ella tiene que ser la víctima... ¡se muere pobre! Claro que después nos va a querer matar... se va a morir de vergüenza y poner colorada...pero es i-de-al! se... Y tendría que ser alguna cosa relacionada con el Daniel...

ANE: - Sí, alguna cosa así: el Daniel fue preso con drogas y lo llevaron al Juzgado de Río IV... la madre de él que lo acompañó le dijo a la policía que la maestra de la escuela fue quien lo estimuló para que robara y se drogara...

RAQUEL: - Esa cámara la vamos a hacer justo el día de la Cena del día del Maestro... El “Perro” puede disfrazarse de inspector de la policía federal y venir a la cena buscando la profesora del menor detenido que fue implicada por la madre como instigadora del delito; Ahí le dice que ella va a tener que acompañarlo a Río IV para esclarecer el tema y que tal vez quede detenida si se comprueba su participación como estimuladora... ¡creo que renuncia esa noche!

Mi interés no es hacer una traducción escrita del lenguaje audiovisual, sino, experimentarlo: los videos hablan por si mismos.

De todas maneras, existe un aspecto que quisiera destacar y que creo que contribuye para una discusión sobre las formas de humor permitidas en la escuela. Las dos cámaras ocultas colocaron en cuestión ese humor. Algunas de las profesoras manifestaron sentirse agredidas y preocupadas con la manera de festejar, ya que con algunas cosas no se jode, generalmente cosas que relacionamos a lo sagrado, como ya señalé. Otras, todavía hoy, recuerdan riendo, inclusive las víctimas que siguen pensando en las mil y una formas de vengarse de esa vivencia increíble e inolvidable. Cada vez que asistimos el vídeo, la risa es convocada.

Una situación que comúnmente nominamos como ridícula lo parece todavía más si “la hemos visto nacer y desarrollarse ante nosotros, si sabemos cómo se origina y podemos contar su historia” (Bergson, 2001) y, en la experiencia de reírnos con otros en una situación creada por nosotros mismos es importante decir que “el personaje cómico [la víctima, la maestra] lo es en la medida que se desconoce a sí mismo (...) lo cómico se hace invisible para sí mismo, volviéndose visible para todo el mundo” (Bergson, 2001).

La risa es convocada.

Ella llega irreverente, ambivalente, vergonzante, libertadora, saludable y burlona, sin pretensiones de transformarse en alguna técnica pedagógica o actividad políticamente correcta.

Acontece.

Nos puede redimir y condenar en un mismo movimiento.

Las dos cámaras ocultas pueden ser consideradas como una parodia de nuestra vida cotidiana como docentes de esa escuela en ese momento dado. Nosotras, docentes, intentando

para los parodiantes, todo, sin la menor excepción, es cómico (...) es una verdad que se dice sobre el mundo (p. 73)... los parodiantes procuraban las analogías y consonancias, aun las más superficiales, para travestir lo serio y obligarlo a asumir aires cómicos. Por todas partes, en el sentido, en la imagen, en el son de las palabras y en los ritos sagrados, se procuraba y se encontraba el ‘talón de Aquiles’ que permitiera convertirlos en objeto de risa (Bakthin, 1993, p.75)

Paréntesis.

La falta o carencia de la que hablo como otro de los movimientos- contextos de este texto, no solo estimula mi deseo de investigar sino que, al mismo tiempo, me espanta.

Llevo pesquisando la existencia de bibliografía académica específica sobre el tema desde aquel momento del empuje –agosto de 2004- y me encuentro con pocos referenciales teóricos. Algunas de las preguntas que me sugiere esta carencia son, entre otras,

¿Por qué escribimos tan poco sobre la risa en el campo de la pedagogía y la educación?

¿Por qué nos reímos tan poco de nuestra propia escrita en la academia?

Estos interrogantes se fueron profundizando a medida que iba solicitando orientación en la investigación bibliográfica. Fuera del artículo de Jorge Larrosa, “Elogio do riso”, no encontré mucha cosa que relacionara directamente la escuela, la educación o la pedagogía con la risa. En el transcurso de la investigación fueron apareciendo autores clásicos de la literatura y la filosofía que escribieron sobre la risa y lo risible como Bakthin, Bérgson o Nitzsche. Hallé la referencia de Verena Alberti como una investigación histórica sobre la risa en la historia del pensamiento, y, algunas cosas relacionadas a la risa y el lenguaje audiovisual en el libro de Consuelo Lins sobre la vida y obra del documentalista brasilero Eduardo Coutinho.(9)

Cuando me comuniqué con algunos colegas del campo de la psicología, de la filosofía y de la pedagogía con el objetivo de ser orientada más específicamente, escuché en la mayoría de los casos la misma respuesta “-Existe poca cosa escrita sobre la risa en...”

Larrosa (2002) en el artículo mencionado dice sobre este hecho

¿Por qué hablar de la risa? Primero, porque en pedagogía se ríe poco (...) Tal vez mi principal interés en hablar sobre la risa sea la convicción de que la risa está prohibida (...) y son las prohibiciones y las omisiones las que mejor pueden dar cuenta de la estructura de un campo, de las reglas que lo constituyen, de su gramática más (p.170-71)

Comencé a preguntarme a cerca de estas omisiones.

Creo que este hecho está colocando una premisa epistemológica que domina, todavía hoy con mucha fuerza, las concepciones de ciencia, y, por lo tanto de sujeto y de conocimiento. En este sentido, la marca del paradigma moderno que considera al conocimiento científico como un saber jerárquicamente superior, o, como El saber cultivo en las ciencias y en los científicos la creencia que todo lo verdadero sería clasificable, medíble, controlable y universal, pero, sobre todo, sería serio. La pedagogía, lejos de quedar fuera de esta concepción, también la encarna. Me animo a decir que muchas situaciones y contextos risibles son condenados e interdictados en su acontecer, como son condenados e interdictados los acasos que colocan el caos y la ambigüedad como potencia regeneradora del ser humano.

Para mi sorpresa, los autores con los que dialogué en este texto, colocan frontalmente la existencia de la misma omisión en diferentes campos de conocimientos que están interconectados en una enorme y escurridiza red de saberes.

Voy a convocar algunos de esos autores que escribieron sobre esa carencia.

Consuelo Lins (2004) en un libro que narra la vida y la obra del documentalista brasilero Eduardo Coutinho, plantea la incomodidad que manifestaron muchas personas al asistir el documental Edifício Máster. ¿Por qué? Ella dice que el hecho de que los dichos de muchos de los personajes despertara mucha risa en el público, provocó en algunas personas esa sensación de incomodidad y disgusto. Eso generó la pregunta sobre “ ¿Qué tipo de humor seria ese? Es durante el ‘hablar’ de los personajes que la risa acontece (...) Lo que incomoda e inquieta es el hecho de que la gente se ría sin que el que habla sepa que se ríen de él” (Lins, 2004, p.165)

El hecho de la risa irrumpir en medio de un género cinematográfico como el documental es lo que torna -según Lins- este acontecimiento todavía más incómodo y provocativo, porque este tipo de género históricamente asumió “tener una función social a cumplir”, y, las funciones sociales a cumplir son siempre muy serias –como la educación; los documentales eran “considerados por sus defensores moralmente superiores a la ficción justamente porque era serio y verdadero” (Lins, 2004, p.164) Así, la risa es una cosa ajena a la seriedad y al compromiso político-social del buen documental.

En las cámaras ocultas, el hecho de que sean hechas sin el consentimiento de las víctimas es una de las cuestiones que habitualmente se colocan como éticamente erróneas y como burla grotesca que sufre una persona que desconoce en qué está entrando.

Ese placer ‘impuro’ [la risa] es necesariamente excluida” (Lins, 2004, p.164).

Como fue excluida de las investigaciones psicológicas, antropológicas y filosóficas a pesar de ser pesquisas psicológicas, antropológicas e filosóficas a pesar de ser una conducta reconocida como primordialmente humana. La risa y lo risible, en esos campos de conocimientos fueron consideradas “cuestiones menores” afirma Alfonso Fernández (2002, p.3) que realizó un estudio arduo sobre la consideración histórica de la risa en las diferentes áreas de las llamadas ciencias humanas.

Las modificaciones en las relaciones de la risa con el pensamiento a lo largo de la historia son extremadamente interesantes y fecundas. Verena Alberti en su libro “O riso e o risível na historia do pensamento” desarrolla ampliamente algunas ideas que citaré, editando brevemente, a través de uno de los pasajes del texto

La idea de que la risa nos aleja de la verdad y nos induce a la equivocación, está en la base de un juicio ético que atraviesa la historia del pensamiento desde la Antigüedad. En Platón, la condenación era radical: tanto la risa como lo risible eran considerados “placeres falsos experimentados por la masa mediocre de hombres privados de inteligencia y razón” (...) en el abordaje moderno, la risa es la posibilidad de ultrapasar el mundo y el ser que somos. “Y que sea por nosotros considerada como falsa, toda verdad que no acogió ninguna carcajada”, afirma Nietzsche, cuya filosofía tiene importancia fundamental en la afirmación y reconocimiento de la risa como aquello que permite al pensamiento serio desprenderse de sus límites y alcanzar lo “impensable”, lo que no puede ser pensado (1995, p.45)

Entonces, parece que no es solo una carencia u omisión de la pedagogía, sino de las ciencias en general. Me animo a arriesgar que en la ambición de ser “más papistas que el Papa” las llamadas ciencias humanas condenaron la risa por el riesgo que significa(ba) para una verdadera ciencia su aparición como un objeto digno de la investigación científica.

Pienso que, por el predominio de una posición heredada de las concepciones médicas hegemónicas, donde los objetos de investigación científica fueron predominantemente las patologías, y las patologías fueron consideradas como faltas, y las faltas fueron consideradas necesarias de ser completadas a través de la cura que provenía del saber del médico, en la pedagogía y la educación en general, se consideraron como objeto de la investigación científica a las dificultades del proceso de aprendizaje, y, pocas veces, las maneras como los actores cotidianos que forman las escuelas se dan vuelta por sí mismos en las peores...

Una de las maneras más poderosas –políticamente- de exponer(se) y, difícilmente controlable es la risa. La risa ambivalente, con su capacidad de “destruir las certezas” (Larrosa, 2002, p. 181), “expresa una opinión sobre un mundo en plena evolución en la cual están incluidos los que ríen” (Bakthin, 1993, p.11)

Justamente, Lins (1994) plantea claramente muchas de las preguntas a cerca de la risa provocada en los espectadores de Edifício Máster. La autora se pergunta: “¿Se trata de una risa bondadosa? ¿Regeneradora? ¿Malvada? ¿Ella distancia? ¿Sería posible controlar esa risa y darle una ‘buena’ dirección?” (Lins, 2004, p.166) Me recuerda las preguntas técnicas que muchas veces, los profesionales de la subjetividad(10) nos hacemos con relación a la misma conducta, aunque pasando en otros espacios-tiempos. Lo bueno y lo malo de la risa siempre es sometido a votación cuanto toca alguna cosa sagrada.

Cuestionada sobre la posición asumida por Eduardo Coutinho ante esta situación, la autora escribe- y resuena con Bakthin,

Coutinho sabe que no puede controlar esto. Él apuesta en la posibilidad de que el espectador ría de la sorpresa, del acaso, de lo inesperado, de palabras, frases, exclamaciones, pensamientos; que esa risa pueda ser una apertura para una comprensión mayor de todos aquellos universos, y que, él se incluya en lo que le está causando risa; que él ría también con l os personajes y no se limite a reír de ellos (Lins, 2004, p.167)

Ya Cragnolini (1996), pesquisadora de la obra de Nietzsche, escribe que existen diferentes posturas con relación a la risa en la filosofía, que denuncian diferentes posiciones epistemológicas. Y, de nuevo, el problema de la seriedad de las ciencias aparece como tema central de la cuestión,

Las apelaciones al "hablar en serio" han sido frecuentes en los últimos decenios, como forma de llamado a la "conciencia filosófica" de ciertos autores, sobre todo posmodernos. Se acepta la existencia de un espacio del discurso “serio” y de un espacio del discurso “no serio”, y en éste último se podría admitir que la “risa juega un papel importante. Sin embargo, el discurso no serio suele ser asumido como pasatiempo, entretenimiento, "dispersión" casi innecesaria” (1996 lo mismo que con Bergson)

Los diversos campos de saberes que fui colocando no son campos disciplinares ajenos a la educación; como ya dije, se confunden en una trama de saberes rizomáticos donde es difícil determinar los objetos de estudio de cada uno y los espacios por donde los sujetos transitan. Creo que esos saberes, esos conocimientos van siendo mezclados: en ese sentido, la risa se escurre, acontece, irrumpe con todo su potencial y movimiento, serpenteando en esas redes con los saberes que se tejen en las vidas cotidianas de las personas.

Aunque, “La risa popular y sus formas constituyen el campo menos estudiado de la creación popular” (Bakthin, 1993, p.3) nunca fue omitido de la vida cotidiana de las personas. Por eso, irrumpe irreductible en los espacios escolares, entre otros.

La mayor parte de los textos escritos sobre el tema que (pre) ocupa, no se refieren a la risa en este sentido. Consideran la risa en la educación siempre con una intención de convertirla en una técnica, en un método o actitud pedagógica, lo que parece más perverso todavía

De esta manera, me permito dialogar con Jorge Larrosa (2002) y decir que existen textos investigando “la risa que está al margen de lo serio (...) que no hace otra cosa sino confirmar la seriedad normativa” (p.169) O, investigando sobre “la risa que no es sino una invitación estratégica que yo, para escapar de la angustia, y, sin poder negar lo real, lo niego a través de la burla sobre cualquier contenido” (p.170) y, también existen, pesquisas sobre “esa risa que se opone a lo serio en nombre de otra forma de seriedad. Esa risa que trae el desorden solo para instaurar un nuevo orden, que ataca los dogmas sólo para re-dogmatizar sobre sus ruinas (...) esa risa no reflexivo que no es capaz de reírse de sí misma” (p.170).

Las posiciones que generalmente tienen un valor académico para permitirse la investigación, relacionan la risa con la “risa prevista, esa risa aduladora que le sigue a los chistes del profesor o a la risa que está programada para que la materia sea un poco divertida y, ‘entre’ con un poco más de facilidad (...) o, la risa de los recreos”. (Larrosa, 2002, p.171)

Poco se escribe y se reivindica la risa que se mete irrespetuosa, irreverentemente, en el dominio de lo serio. La risa que se ríe precisamente de aquello que la Pedagogía marca como no risible (Larrosa, 2002, p.171)

Referencias bibliográficas

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FERRAÇO, Carlos Eduardo. Eu, caçador de mim. IN: GARCÍA, Regina Leite (org.) Método: pesquisa com o cotidiano. Rio de Janeiro: DP&A, 2003.

FOUCAULT, Michel. A ordem do discurso – aula inaugural no Collège de France, pronunciada em 2 de dezembro de 1970. São Paulo: Loyola, 10ª ed., 2004.

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      Notas

  1. Para: Raquel, Ceci, Gloria, Lily e Negra... para quienes la vida cotidiana no es una tragedia sino, una comedia, aunque nadie la pase sin llevar un “tortazo en la cara”...

  2. Rol que se metaforiza en frases del tipo “La maestra es la segunda mamá y la madre es sagrada”, etcétera

  3. Hablo en plural porque la charla tuvo lugar en un Panel donde presenté mi texto junto con Aldo Victorio Filho y Valter Filé en ENDIPE 2004.

  4. En Brasil se conocen con el nombre de pegadinhas a este tipo de escenas.

  5. Ya hablé que el contexto queda tomado por esa otra realidad, casi de tipo carnavalesco; Bakthin (1993) dice refiriéndose a la Edad Media “el carnaval no era una forma artística de espectáculo teatral, sino una forma concreta –aunque temporaria – de la propia vida” (p.6) Me animo a proponer una aproximación entre esta noción de lo carnavalesco y el clima que reina en esa época del año en nuestra escuela.

  6. Cristina es una docente que ocupaba el cargo de fonoaudióloga en ese tiempo. Es una mujer de unos 48 años, toda fina,, muy delicada, elegante, bien hablada, una persona que tenia una imagen muy profesional entre los docentes y familias. Ella pidió la renuncia al cargo al año siguiente ya que se mudó a la provincia de San Luis, Argentina.

  7. Durante ese año comenzamos a tener Formación Docente coordinada por profesionales de la Fundación Hilton Perkins en convenio con el Ministerio de Educación de la Provincia de Córdoba. La formación recibida fue para la creación del Proyecto Educativo para Personas con Necesidades Múltiples.

  8. Cecilia, Ceci, es la profesora de sordos de la escuela. En el momento de la cámara oculta, ella venia pasando por situaciones que la angustiaban muchísimo y que la habían hecho pensar en la posibilidad de renunciar al cargo. Uno de sus alumnos, Daniel, manifestaba problemas de conducta en la escuela: rompía vidrios, mesas, peleaba con los compañeros y los agredía continuamente, tenía crisis de llanto, había robado dinero y golosinas del quiosco, etc. La familia de Daniel no iba a las reuniones cuando se los convocaba y cuando los visitábamos en la casa para conversar sobre estas dificultades ellos se manifestaban sumamente defensivos y negaban los conflictos amenazando con sacar al hijo de la escuela. Además de eso, el grupo de docentes manifestaba dificultades porque algunos reconocían la conducta como un síntoma de alguna cosa que le causaba sufrimiento al alumno, y, otros veían solamente normas disciplinares violadas continuamente.

  9. Agradezco las referencias bibliográficas que virtual y/ o personalmente me hicieron João Beauclair, Monique Franco y algunas y algunos de mis colegas y amigos del Grupo de Pesquisa Redes de saberes en educação e comunicação: questão de cidadania, coordinado por la Profa. Dra. Nilda Alves los martes por la mañana en la UERJ/ Brasil.

  10. Palabras robadas de una charla del Prof. Luiz Antonio Baptista con quien nos encontramos en un grupo de estudio –Gestus- todos los jueves de 10 a 12 en la Pos-graduación en Psicología de la UFF/ Brasil.

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Para citar este artículo:

Ribetto, Anelice. (2006). "La risa en el cotidiano de las profesoras". Odiseo, revista electrónica de pedagogía. Año 4, núm. 7. 1 de mayo de 2006. http://www.odiseo.com.mx/2006/07/ ribetto-risa.htm (ISSN 1870-1477).

. Odiseo. Revista Electrónica de pedagogía. Publicación semestral. ISSN 1870-1477