El quehacer filosófico de Don Andrés Bello

Reinaldo Villegas Astudillo *

Sin lugar a dudas, Andrés Bello es una de las figuras más relevantes del continente en el plano intelectual del siglo XIX, con proyección a los posteriores, a través de doscientos años de República, que han empezado a cumplir las diversas naciones de la Región. Su transitar vital se inicia en Caracas, el 29 de noviembre de 1781 y se prolonga hasta 1810, fecha en que se traslada a Londres, donde permanecerá por espacio de 19 años para luego desplazarse a Santiago de Chile, ciudad en la cual, proseguirá su existir físico hasta 1865, cuando fallece, honrado por una generación de discípulos –quizás la más brillante, surgida en Chile durante la etapa republicana- y un pueblo que lo acogió como uno de los suyos, dentro de esa relación permanente entre una y otra nación, que se inicia con el arribo a Caracas del Canónigo chileno, José Cortés de Madariaga, en el año 1803.

Dentro de su vasta producción se han destacado, fundamentalmente, aquellas vinculadas con la creación poética, filológica-gramatical; por supuesto, la educativa ,sin olvidar la jurisprudencia, internacionalista ,periodística etc. Sin embargo, hay una, de suyo muy relevante, desconocida prácticamente por intelectuales y lectores en general, tal cual lo constituye la producción filosófica.

Sobre la base de lo expresado anteriormente, quisiéramos en estos días en el cual se rememora el 228 aniversario del natalicio -visualizar algunos aspectos del quehacer filosófico- para lo cual hemos elegido el texto de reflexiones de Arturo Ardao, cuya obra se titula “Andrés Bello, filósofo”, publicada por la Academia Nacional de la Historia de Venezuela, en 1986. Ardao es una de las figuras relevantes de la creación filosófica uruguaya del siglo XX, con quien compartimos el exilio venezolano, él como maestro y nosotros en calidad de discípulos, en un Seminario sobre Filosofía Latinoamericana en el Post Grado de la Universidad “Simón Bolívar” de Caracas., en los albores de la década de 1980.

Siguiendo al pensador oriental, nos referiremos a la obra fundamental del polígrafo venezolano, como lo fue su “Filosofía del Entendimiento”, la cual por diversos motivos fue publicada, tardía y póstumamente en 1881, cuando lamentablemente ese ideario había sido avasallado por el Positivismo, que tanto daño le hizo a nuestro continente, específicamente en la concepción del hombre de estas tierras americanas, sobre todo en lo que respecta a esas ideas segregacionistas, que aún perduran en sectores oligárquicos minoritarios y que se relacionan con el Racismo, donde se afirma que hay grupos humanos superiores y otros inferiores. Por supuesto, los primeros están conformados por europeos, especialmente anglosajones presentes en Norteamérica y los segundos están integrados por las etnias afro-asiáticas-indígenas, que pueblan, mayoritariamente, el continente nuestro.

Andrés Bello, en su siglo, no se presenta como un pensador intrínsicamente axiomático, que se identifica con una sola corriente del pensamiento imperante .El combina las ideas de los filósofos ingleses, en lo que respecta al empirismo y sicologismo, cuyos representantes fundamentales son: Berkeley, Hume, Condillac y Tracy. Igualmente, recoge influencias de: Descartes, Malebranche y Leibniz en relación con el racionalismo, a fin de precisar conceptos como: Razón, Entendimiento, junto a la Sensibilidad.

Posteriormente, no deja de lado la postura de los pensadores escoceses, de los cuales fue un gran admirador como: Stewart, Reid y el ya citado Berkeley, en lo que se vincula con la “Filosofía del espíritu”.Bello, en tal sentido, afirma: “Las percepciones de conciencia como fuente de todos los conocimientos que el alma puede tener en sí misma”. De esta suerte, Bello buscaba integrar las distintas corrientes filosóficas, predominantes en el siglo XIX.

Por otra parte, el sabio venezolano incorporó a su ideario el espiritualismo ecléctico francés, en especial de: Victor Cousin y Teodoro Jouffroy. En suma, Bello establecía una relación en la adquisición del conocimiento, a través del Entendimiento, Voluntad, Sentir y Querer.

En relación con la Metafísica, ya consideraba que era: “una ciencia que abraza todos los objetos –agregando- que. es una ciencia de verdades sensibles y ciencia de verdades abstractas”. Afirma, que: “es la más abstracta porque nos eleva hasta Dios” .Indudablemente, en este aspecto el sabio venezolano era portador de sus primeros estudios filosóficos, cuando concurría a la Universidad de Caracas en los últimos años de la década de 1790,donde hubo de cursar para acceder al Bachillerato, tres años de Filosofía, que incluía: Lógica, para el desarrollo de la Razón; Fisica, para el estudio de los movimientos de los cuerpos y Metafísica, donde incorporaba el sensiorismo, etapa inicial del conocimiento.

Bello en su obra capital incorpora otras temáticas como:1)Espiritualismo y Teísmo; 2)Idealismo sicológico 3) Empirismo nominalista 4) Ideas signos, pensamiento y Lenguaje y 5) Psicologismo lógico.

Es tal la dimensión filosófica que alcanza con la obra señalada, en la elaboración de la Gramática y en otros documentos como el Discurso pronunciado en la instalación de la Universidad de Chile, que se constituye en este plano en una figura relevante, tal cual lo expresa José Gaos, filósofo español del siglo XX, quien manifiesta: ”Si Bello hubiera sido escocés o francés, su nombre figuraría en las Historias de la filosofía universal como uno más en pie de igualdad con los de Dugald, Stewart y Brown, Royer Collard y Jouffroy, si es que no con los de Reid y Cousin. Por su parte, el eminente creador español Menéndez Pelayo señalaba, tempranamente en 1893: ”Filosofía del Entendimiento, por su importancia y en su género es la primera que se ha publicado en Chile y aun en toda América”..

Es evidente que Andrés Bello-decimos nosotros- aunque no escarceó, latamente situaciones vinculadas con la problemática latinoamericana, sino que con la condición humana del ser universal, sólo, por elaborarla en la tierra original, se constituye en un precursor eminente de los estudios filosóficos continentales, cuyas tendencias surgieron en el siglo XIX con Simón Rodríguez, creando una línea eminentemente social latinoamericanista, continuada posteriormente, entre otros, por Bilbao, Martí, Rodó y en el siglo XX por Mariátegui, Vasconcelos, el mismo Ardao y el mexicano Leopoldo Zea, entre otros. Y por otro lado, los argentinos Sarmiento y Alberdi procreadores de la positivista que se ha proyectado con mucha prodigalidad en el siglo XX., a través de sectores más conservadores, en el siglo XX destacan figuras, entre otros,como, Carlos Rangel, en Venezuela, Francisco Encina y Jaime Guzmán en Chile, Jorge Castañeda en México y hasta Alvaro Vargas Llosa en el Perú reciente

En conclusión, volvemos a reiterar que Andrés Bello fue una figura genial de dimensión universal por su magna obra, abarcadora por los menos de unas quince disciplinas, el cual debe ser rescatado en los centros y espacios, especialmente de las Universidades del continente, en las cuales, lamentablemente será por este postmodernismo delirante y decadente, ya no se impulsa el quehacer filosófico como en los siglos anteriores En tiempos pretéritos, por lo menos en Venezuela y Chile –que es lo más que conocemos-se elegían Rectores visionarios, científicos o humanistas como Enrique Molina y Juan Gómez Millas en Chile y Mayz Vallenilla en Venezuela, entre una pléyade distinguida, con un gran acervo en este plano; sin embargo, en la actualidad se aprecian en una gran proporción: “articuladores políticos” en las públicas o “mercaderes” en el caso de las privadas, donde predominan sujetos , cuyos intereses son de otra naturaleza, que alejan a las Casas de Estudios del saber y del espíritu superior, dejando de lado tal tradición impuesta por este sabio venezolano-chileno. como fue Don Andrés Bello, fundador y primer Rector de la Universidad de Chile, que debiera ser modelo por encima de los siglos, incluso en estos de postmodernismo degradante, que vivimos en el ámbito caribe-latinoamericano.

* Escritor y educador chileno, radicado en Venezuela, desde 1976.

Comentarios

Hermoso y he aprendido mucho hoy, aunque he oido muchas veces el nombre Andres Bello no se me habia ocurrido si quiera investigar muy a fondo a esta persona y ahora me entero que fue alguien realmente importante y dejo legados en los demas eso es de admirar y la verdad ya lo hago =) me encanto el ensayo .. ehh si es algo asi no? ^^** espero seguir aprendiendo mas. muchas gracias por ese escrito tan lindo y lleno