Reinaldo Villegas Astudillo

María de la Luz Arriaga Lemus
La traición de Elba Esther Gordillo con la firma de la Alianza por la Calidad de la Educación, abre una nueva coyuntura en la lucha en defensa de la educación pública y por democracia sindical.
El 13 agosto del año en curso, la mayoría de los 20 mil maestros morelenses, pertenecientes a la sección 19 del SNTE decidieron estallar una “Huelga Constitucional” demandando la anulación de la Alianza por la Calidad de la Educación y la destitución del Comité ejecutivo seccional charro.
Contingentes democráticos de 17 secciones del SNTE en todo el país, se han manifestado en oposición a la mencionada Alianza.
La indignación de los maestros ha ido creciendo, alimentado por el atentado que significa el pacto firmado para conquistas históricas del magisterio, por el ataque a la educación pública y sobre todo porque Elba Esther Gordillo atentó contra el normalismo, que es un elemento sustancial de la identidad del magisterio.
Alejandro Álvarez Béjar
1968 fue un año de significación mundial, ya que hubo manifestaciones estudiantiles de protesta en Francia, Brasil, Japón, Canadá, Estados Unidos y México. En nuestro país, la lucha estudiantil sorprendió a todos en las principales ciudades, especialmente al Distrito Federal, porque ocurrió justo en la antesala de los Juegos Olímpicos y porque los estudiantes demandaban reparación de brutalidades e injusticias policíacas en contra de alumnos de una preparatoria particular, de la Preparatoria num.3 de la UNAM y de una vocacional del Instituto Politécnico Nacional (IPN).
Sus demandas eran “educativas” sólo en un sentido amplio, pues en realidad buscaban educar a los altos personeros del poder público, exigiéndoles garantías de respeto a los locales y las vidas de los estudiantes universitarios.
Su pliego petitorio pronto se extendió para incluir el repudio a los artículos del Código Penal que castigaban los llamados “delitos de opinión”. Por más de tres meses, los estudiantes no sólo se organizaron en forma democrática e independiente, sino que salieron en forma ordenada y pacífica a manifestarse y a pedir el apoyo de la población para su reclamo de diálogo público.
Por Georgina Tecla Yalín
América hispánica sufrió grandes transformaciones después de la Segunda Guerra Mundial. A pesar de las oligarquías criollo-mestizas logró industrializarse y en la conformación de un modelo neokeynesiano el Estado empleador pudo crear condiciones más propicias para los trabajadores del campo y la ciudad.
La existencia de un bloque socialista inyectaba ilusión a países asiáticos, africanos y latinoamericanos, los cuales planteaban una identidad propia con movimientos de liberación nacional ante la conducta de las transnacionales y sus prestanombres en los aparatos del gobierno.
Dr. José Inés Lozano Andrade
Escuela Normal Superior de México
Guillermina González Almazo
Escuela Secundaria 118 del Estado de México
RESUMEN
A partir de la teoría de la resistencia de Mclaren, y con auxilio de categorías derivadas de las visiones posmodernas, se analizan las manifestaciones y significados de alumnos en riesgo de exclusión hacia la disciplina en una escuela secundaria de la ciudad de México enmarcada en un contexto urbano en que el neoliberalismo y la posmodernidad han dejado hondas huellas en sus alumnos. Se encuentra que en este contexto rígido y normalizador, se promueve la formación de diversas actitudes que van desde la resistencia abierta hasta la indiferencia pura, lo que lleva a considerarla como un interesante espacio para analizar este objeto. Fundamentándose en una metodología cualitativa, se desarrollan categorías sociales que revelan de una parte, como el docente se ha convertido para estos alumnos en el representante de la norma escolar ante la cual se manifiestan encontrando mecanismos que desafían la cotidianeidad escolar caracterizada por la deslibidinización de sus deseos callejeros.
Por Guillermo R. Gagliardi
1.
En su“Historia de Sarmiento” (1911) Leopoldo Lugones (1874-1938) advierte la racionalidad sarmientina, carácter central de su gesta política y educativa, no suficientemente observada por sus exegetas. “No hay para qué decir que su método de enseñanza era el racionalista...” (ob. cit., ed. 1945, p. 176). Su didáctica sigue, según “Educación Popular”, “Educación Común”, etc., las “Reglas para la dirección espiritual” de Descartes (1596-1650). Privilegia ese camino del conocimiento, y acentúa el ‘Interés’, y la riqueza comunicacional del ‘diálogo creativo’ entre los dos polos del acto educativo. Enfatiza el aprovechamiento de lo espontáneo e incidental por sobre el libro y la curricula estricta.
Apreciamos definitivamente el magisterio contemporáneo, perenne de este ‘cartesiano’ del Zonda. En “Educación Popular” fundamenta la Educación de raíz Democrática, cimiento de la dignidad ciudadana. Es la teoría de que el gobernante debe perseguir el objetivo esencial de elevar la moral republicana “desarrollando la inteligencia y predisponiéndola a la acción ordenada y legítima de todas las facultades del hombre”. Levanta las banderas cartesianas y kantianas, del Iluminismo: intelectualismo y logicismo, con su natural vehemencia e intención concretizadora.
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