Lo artístico, lo pedagógico para la orientación profesional en Instructores de Arte

Ilianet Castilla Fernández

Universidad de Ciencias Pedagógicas ¨Capitán Silverio Blanco Núñez, Sancti Spíritus, Cuba.

Resumen: La sociedad cubana ha planteado el encargo de acercar el pueblo a su arte, cultura y tradiciones. La formación inicial y permanente de Instructores de Arte obedece a la necesidad de esa misión. Estos profesionales manifiestan carencias en la esencia pedagógica de su quehacer. Los referentes teóricos están dirigidos a lo general de la orientación educativa y profesional no siempre revelan las particularidades que se necesitan para orientar a los Instructores de Arte. En las actuales transformaciones educacionales se necesitan vías y alternativas que perfeccionen la orientación profesional pedagógica de los Instructores de Arte como profesionales de la Educación. Se presentan talleres para perfeccionar el proceso de orientación profesional en la superación de estos profesionales. Se concreta la definición de talleres como una acción útil de orientación profesional y en particular para los Instructores. Incluye acciones para la preservación de la identidad cultural que toman como base la actividad y la comunicación.

Palabras Claves: Artístico, pedagógico, orientación profesional, Instructores de Arte, educadores.

Introducción

La política educacional cubana plantea como principal tarea elevar la cultura general integral de todos los ciudadanos. Este presupuesto implica la formación permanente de profesionales del arte que, además de poseer una sólida instrucción, se sientan verdaderamente implicados con los valores de la cultura cubana y se conviertan en creadores comprometidos con la labor social y comunitaria que les ha correspondido desplegar.   

En Cuba se puede ver un hondo pensamiento cultural educativo expresado a través de la enseñanza del  arte en sus diferentes manifestaciones. Este ha devenido estrategia educativa en las aulas y en otros escenarios sociales. La unidad indisoluble arte- servicio a la Patria reconoce a una pléyade de hombres de la talla de José María Heredia (1803-1839), Juan Cristóbal Nápoles Fajardo (1829-1862), por solo citar algunos ejemplos. La vigencia del pensamiento de estos hombres se patentiza hoy  en la ideología estética de la Revolución Cubana.

La formación de los Instructores de Arte consolida la concepción de la escuela como institución cultural más importante de la comunidad. Los resultados de su labor se reflejarán en el seno de la familia. El trabajo de estos profesionales se proyectará más allá de la institución escolar y favorecerá el vínculo con el resto de las instituciones culturales y sociales de la comunidad.

Todo ello justifica la necesidad de que estos profesionales cumplan la misión de acercar cada día más la sociedad cubana a su arte y tradiciones. Para ello se necesita de una dirección científica del proceso de superación permanente que atienda la orientación profesional de los Instructores de Arte. Las acciones que se diseñen deben tener en cuenta la verdadera dimensión pedagógica que esta labor requiere y que se lleve a cabo sobre la base de concepciones que transformen la dinámica de este proceso con nuevos métodos.

La exploración de alternativas para dar respuestas a estas incógnitas ha conformado diferentes perspectivas o tendencias teóricas que han surgido en el campo de la orientación educacional y en particular en la esfera vocacional-profesional.

Desarrollo

En las últimas décadas se han patentizado estudios de orientación educativa y profesional dirigidos a la profesión pedagógica, como los de Collazo, B (1992) y González, V (2001). Se destacan los aportes de Del Pino, J. L (2001) quien ha ofrecido criterios valiosos sobre cómo llevarla a cabo desde el enfoque problematizador. Para perfeccionar los procedimientos de ayudar a los estudiantes a elegir su proyecto de vida, con sólidos compromisos, vinculado a la esfera del arte y la cultura en unidad con lo pedagógico, no se encuentran iguales resultados teóricos y metodológicos.

A pesar de los esfuerzos realizados, el proceso de orientación profesional pedagógica continúa presentando limitaciones. Desde la experiencia de la autora se ha constatado que no se han tenido en cuenta las inquietudes, necesidades, aptitudes, capacidades y carencias de los sujetos; ni tampoco se han aprovechado, suficientemente, las potencialidades del contexto de actuación en el que convergen lo artístico y lo pedagógico. Sin embargo es en este último aspecto en el que se presentan las principales incomprensiones por parte de los estudiantes en relación con el verdadero contenido de su profesión porque le dan más importancia a lo relacionado con la esfera del arte que a la dimensión pedagógica de la profesión.

Se asume la definición de orientación profesional dada por Del Pino, J.L (2001:4), quien la concibe como: “la actividad científica de definir (e implantar) cómo ayudar con efectividad a alguien en un momento y un espacio dado para facilitarle el mayor nivel de crecimiento personal posible, según la etapa específica del desarrollo en que se encuentra y su situación social y personal concreta”. En este estudio, ese alguien es el Instructor de Arte como profesional de la Educación, y el espacio es el día de superación que tienen asignado por el Ministerio de Educación y de Cultura. El crecimiento personal se refiere a la comprensión de la unidad de lo artístico y lo pedagógico en su profesión. La superación profesional puede coadyuvar a éstas intenciones.

La labor promocional de la cultura artística en la escuela y en la comunidad es otra tarea artístico pedagógica que desarrolla el Instructor de Arte y presupone considerar la escuela como institución cultural fundamental en su vinculo con las demás instituciones culturales y sociales de la comunidad; implica que el trabajo debe sustentarse en su desarrollo cultural interno y en su interrelación con la comunidad. La superación debe prepararlos para que involucren todos los factores: el colectivo pedagógico, el colectivo escolar, el entorno familiar, el institucional y el comunitario.  Es por ello que se emplean los talleres como vía de solución.  Esta forma organizativa favorecerá la comunicación, que es herramienta esencial para poder cohesionar a todos los factores que se vinculan para la educación por el arte.

El objeto de trabajo del Instructor de Arte como profesional de la Educación, es el proceso de enseñanza-aprendizaje de las manifestaciones artísticas, a través del cual desarrollará las potencialidades de las personalidades con las que interactúa, a través de la práctica y la apreciación de manifestaciones artísticas, el disfrute estético y el fomento de la cultura artística. De esta manera logrará el fortalecimiento de la identidad nacional, haciéndolo portador de una cultura general integral con base humanística y sólida preparación político-ideológica y pedagógica. Los referentes de esta literatura explicitan que en la formación de estos profesionales la orientación profesional presupone activar el perfil pedagógico de la profesión.

La palabra “taller”, tiene su origen en el vocablo francés “atelier” que significa estudio, obrador, obraje, oficina, también define una escuela de ciencias donde asisten los estudiantes. Esta palabra ha sido utilizada en las más diversas formas y por lo tanto ha propiciado la existencia de muchas definiciones sobre el término. Existen disímiles formas de talleres, con distintos objetivos, en diversos niveles y con los participantes que se haga necesario.

Un taller es una metodología de trabajo en la que se integran la teoría y la práctica. Se caracteriza por la investigación, el descubrimiento científico y el trabajo en equipo que, en su aspecto externo, se distingue por el acopio (en forma sistematizada) de material especializado acorde con el tema tratado teniendo como fin la elaboración de un producto tangible. Un taller es también una sesión de entrenamiento o guía de varios días de duración. Se enfatiza en la solución de problemas, capacitación, y requiere la participación de los asistentes. A menudo, un simposio, lectura o reunión se convierte en un taller si son acompañadas de una demostración práctica.

La orientación profesional pedagógica de los Instructores de Arte presupone el vínculo afectivo y valorativo con el proceso de adquisición de los elementos conceptuales básicos y las habilidades profesionales para instrumentarlo en la práctica pedagógica. 

La implementación de los talleres se inserta en el día determinado para la superación de los Instructores de Arte, donde realizan actividades para su formación permanente, tanto en el orden teórico, metodológico y práctico.

Ejemplos de los talleres instrumentados.

Taller 1

Título: El papel del arte en la salud mental.

Objetivo: Valorar el papel del arte en la salud mental, de manera que contribuya a que los Instructores se sientan satisfechos con su digna profesión.

Contenidos a desarrollar:

Funciones del arte. Salud mental y estados de ánimo que favorezcan el crecimiento personal. Valoración del papel del arte en la salud mental.

Materiales: Tarjetas, cartulina, plumones.

Precisiones metodológicas:

-Se debate y analiza el encargo profesional del tema anterior.

- Resaltar a los Instructores que hayan sido más creativos.

- Para la orientación del nuevo taller se comienza con un fragmento de la poesía de Charles Chaplin “Una sonrisa”.

-Se orienta tema, objetivo y contenidos a desarrollar.

-Para ejecutar el taller se utiliza un juego que se efectuará en cuatro momentos, titulado “Arcoíris sonriente”

I) Objetivo: Conocer el estado afectivo de los Instructores de Arte y animarlos.

II) Materiales a utilizar: Cartulina con arcoíris dibujado, gotas de agua en papeles  de distintos colores.

III) Desarrollo:

El profesor explicará una tendencia a asociar los colores con nuestro estado de ánimo, invitará a que cada instructor escoja una gota de lluvia, le ponga su nombre y la coloque en el arcoíris de acuerdo al color escogido. El educador explica la asociación de los colores de la siguiente manera: rojo (entusiasmo); naranja (euforia); azul (felicidad, satisfacción); violeta (tensión, ansiedad); negro (Tristeza, melancolía); verde (tranquilidad, serenidad); amarillo (disgusto, desagrado). A cada participante se le entrega una tarjeta en blanco y se le sugiere que dibuje en ella la expresión que debe tener su rostro según su estado de ánimo. Se agrupan según las expresiones dibujadas y desarrollan los contenidos del taller. Todos los grupos reunidos leen en voz alta el poema de Chaplin.  Al concluir la actividad puede pedirse que cada uno rectifique su estado de ánimo; así puede apreciarse si se mejoró o no el clima socio- psicológico.

IV Recomendaciones:

Pueden entregarse las gotas de agua en papel blanco y proporcionar crayolas.

Se orienta como encargo profesional: Valorar con los alumnos que tengan en sus escuelas la función del arte en la salud mental y en los estados de ánimo.

Evaluación:

Bibliografía:

  • Cabrera Salort, R. (1983). Historia del Arte. La Habana: Editorial Pueblo y Educación.
  • Jiménez, Georgina. (1985). Hablemos de salud. Ciudad La Habana: Editorial Pueblo y Educación.
  • Kuzmina, N. M. (1987). Ensayo sobre psicología de la actividad del maestro. La Habana: Editorial Pueblo y Educación.
  • López Hurtado, J. y et al. (1987). Temas de psicología pedagógica para maestros. La Habana: Editorial Pueblo y Educación.

Taller 2

Título: Buscando el profesional excelente.

Objetivo: Reflexionar sobre la profesionalidad de los Instructores de Arte de forma que se apropien de los avances que ya poseen en el ejercicio de su profesión y se eleve su autoestima.

Contenidos a Desarrollar:

La pedagogía como ciencia. Cualidades del educador. Misión y visión de los Instructores de Arte ante la sociedad cubana.

Materiales: tarjetas, materiales impresos, papel, plumones.

Precisiones Metodológicas:

El taller iniciará con las valoraciones del encargo profesional del encuentro anterior. Se entregarán reconocimientos a los que mejor resultado hayan obtenido. Se enuncia tema, objetivos y contenidos. Posteriormente se presenta una técnica titulada: Buscando el profesional excelente, que va a estar organizado en tres momentos:

I).Objetivo: Reflexionar sobre la profesionalidad del Instructor.

II).Materiales a utilizar: papel, plumones.

III).Desarrollo:

Conceder a cada joven una hoja donde expresen seis cualidades en orden prioritario, sin identificación se situará en el buzón. Se constituyen equipos de 4 o 5 Instructores, a los cuales el orientador les solicitará que confeccionen una lista de las cualidades que consideran debe tener un profesional excelente y a la que aspiran. Se reflexiona sobre los contenidos del taller utilizando todos los materiales que el profesor coloca al alcance de los estudiantes. En plenaria cada equipo presentará el resultado de su reflexión y en el papelógrafo un informador va inscribiendo todas las respuestas, se excluyen las que resulten concurrentes. A continuación se comienzan a extraer del buzón las pretensiones individuales y se provoca una reflexión crítica al confrontarla con las del profesional. Se centra la atención en la concurrencia o no de las pretensiones individuales, en los factores que provocan la no concurrencia.

(Se debe proteger la identidad del que escribió las pretensiones individuales que sirven al análisis colectivo).

Como encargo profesional se orienta Planificar una actividad de orientación hacia la profesión de educador, con sus alumnos en las escuelas.

Evaluación.

Bibliografía.

  • Labarrere Reyes, Guillermina y Valdivia Pairol, Gladis E. (1988). Pedagogía. La Habana: Editorial Pueblo y Educación.
  • Colectivo de autores. (1994). Pedagogía. La Habana: Editorial Pueblo y Educación.   

Valoración de los resultados

A partir de la conceptualización de la orientación profesional pedagógica en relación con el trabajo pedagógico inherente a los Instructores de Arte, como profesionales de la educación, se infiere la necesidad de un trabajo grupal que potencie la relación practica reflexión-acción con vistas a potenciar la influencia hacia el ejercicio del magisterio que deben realizar estos profesionales, que a pesar de las potencialidades que poseen para el ejercicio de esa labor, desde su proceso formativo, presentan insuficiencias que merecen ser tenidas en cuenta en la búsqueda de un mejor desempeño en este sentido.

El efecto de identificación con la dimensión pedagógica de su profesión no es cuantificable totalmente, sin embargo mediante diferentes métodos empleados, se constató que los 45 estudiantes que constituyeron la muestra han profundizado en el carácter  educativo del arte como factor de apreciación y en la concepción humanística y revolucionaria de los múltiples aspectos de la cultura cubana. En su expresión y actuación se corroboró que poseen la disposición de contribuir a la difusión de las más importantes manifestaciones de la cultura nacional y universal, en particular, impulsar y reflejar el desarrollo de la cultura en la provincia, municipios y comunidades, además se incrementó el interés  por conocer las raíces de la cultura y se ha logrado que produzcan su propio arte. Esto se ha manifestado en los festivales que se han realizado en las escuelas correspondientes. Los contenidos tratados ampliaron su acervo para realizar acciones de promoción cultural.

Bibliografía

  •   Cabrera Salort, R. (1983). Historia del Arte. La Habana: Editorial Pueblo y Educación.
  • Colectivo de autores. (1994). Pedagogía. La Habana: Editorial Pueblo y Educación.
  • Collazo, B. y M. Puentes (1992) La orientación en la actividad pedagógica. La Habana: Editorial Pueblo y Educación.  
  • Del Pino, Jorge Luis (1994). La orientación en el ámbito escolar, un debate contemporáneo. Articulo inédito.
  • __________________ (2001). La orientación profesional: una perspectiva desde el enfoque problematizador. Curso 17 Pedagogía 2001. La Habana, Cuba.
  • González Maura, Viviana. (1994) El interés profesional como formación motivacional de la personalidad. Material en soporte digital.
  • Jiménez, Georgina. (1985). Hablemos de salud. Ciudad La Habana: Editorial Pueblo y Educación.
  • Kuzmina, N. M. (1987). Ensayo sobre psicología de la actividad del maestro. La Habana: Editorial Pueblo y Educación.
  • López Hurtado, J. y et al. (1987). Temas de psicología pedagógica para maestros. La Habana: Editorial Pueblo y Educación.
  • Labarrere Reyes, Guillermina y Valdivia Pairol, Gladis E. (1988). Pedagogía. La Habana: Editorial Pueblo y Educación.
  • Ministerio de Educación y Ministerio de Cultura (2004). Carta Circular acerca del trabajo de Instructor de Arte en la escuela. Documento normativo. La Habana. República de Cuba.