Alfredo Macías Narro.
250810.
Un estudiante educado en un ambiente democrático, en el que encuentre canales de comunicación efectivos, medios de participación en la toma de decisiones de su escuela y cuyo objeto se fije en la vinculación política de lo académico con los sectores productivos autogestionarios, con los trabajadores de esquemas productivos capitalistas o con las organizaciones sociales y políticas en que se inserta su escuela, seguramente será un hombre capaz de generar nuevas relaciones sociales, dotadas de significación y trascendencia. De este modo, de acuerdo con Francisco Gutiérrez: “La educación (formal, no-formal e informal), es un proceso de comunicación en el más amplio y genuino sentido del término”.[1]