Investigación en educación. Aportes para una comunidad más fecunda.

Reseña de Ernesto Israel Santillán Anguiano

Obra reseñada:

Donolo, Danilo y Rinaudo, María Cristina (2007). Investigación en educación. Aportes para una comunidad más fecunda. Buenos Aires: La Colmena. 1ra. Edición. 234 pp.

Danilo Donoldo y Mária Cristina Rinaudo presentan ocho trabajos de distintos autores relacionados con el quehacer de la investigación en educación. Su propuesta se centra en una estrategia pragmática: es posible hacer investigación en educación a partir de metodologías diversas y al mismo tiempo enseñar investigación. El libro es una mezcla interesante de trabajos empíricos originales y didáctica de la investigación, muy necesarios por su frescura en el ámbito latinoamericano. Respaldado por una casa editorial que originalmente abrió sus espacios a documentos de corte etnográfico, la lectura resulta ágil incluso cómo material didáctico que puede consultarse o utilizar los ocho documentos de manera independiente.

Los coordinadores presentan de una manera clara el objetivo de la obra, contribuir a la construcción de una comunidad de investigadores en educación, más sensibles al análisis de los problemas educativos y a los contextos determinados en los que se inscriben sus actores.

El primer documento La investigación científica. Algo serio para serios? es del propio Danilo Donolo quien inicia el análisis tratando de desmitificar la investigación científica del manto de superioridad y reverencia en la que coloquialmente es incrustada, gracias una serie de creencias resultantes de los procedimientos inaccesibles que son utilizados al hacer investigación. Para describir la primera dificultad con la que la ciencia se encuentra, Danolo se sirve de clásicos de la metodología de la investigación científica en latinoamérica como Mario Bunge, para indicarnos que es la misma definición de ciencias sociales y humanas la que al ser demasiado acotada dificulta la obtención de un status mayor dentro del campo de la ciencia en general. En ese mismo sentido propone pensar a las ciencias sociales y humanas por las implicaciones que estas tienen sobre la vida del ser humano y la sociedad, he aquí el quid de la cuestión para Danolo, pues la ciencia inicia profundamente humana por sus hacedores y termina profundamente humana por sus destinatarios, al producir conocimiento que finalmente implique beneficios sobre un grupo de personas. Esta perspectiva tiene implicaciones morales cuando se inserta en el campo de la didáctica de la investigación, sobre todo en la realidad de la educación pública latinoamericana. Siguiendo esta misma lógica, Donolo continua con una serie de sugerencias para quien se inicia en la investigación, partiendo de la idea de que la investigación tiene que ver con las ideas y con el pensamiento como formas de entender y de hacer un estudio, ya que generalmente se parte de la idea errónea, de que siguiendo una serie de pasos se hace investigación. Finalmente termina su contribución en este libro, haciendo un repazo general sobre los principales manuales de investigación en ciencias humanas y educación, desde el Manual de técnica de la investigación educacional de Van Dalen y Meyer en 1970, hasta los Manuales de Metodología de la Investigación de Anguera en1995 y Sampieri en el 2000.

El segundo texto de esta obra, le pertenece en autoría a María Cristina Rinaudo, en él centra sus razonamientos en la formación de investigadores, de ahí el título: Investigación Educativa. Ideas para pensar la formación de Investigadores. Para ello parte de un cuestionamiento sobre el público al que van destinados los textos de investigación en educación, y ofrece una preocupante primera conclusión: los profesores no leen los escritos de los investigadores, porque sencillamente no les dicen nada sobre los problemas que ellos conocen. A partir de esta primera afirmación, Rinaudo pone a discusión las relaciones que se establecen entre los miembros de las comunidades académicas. A modo de ejemplo, señala que si bien por definición una de las funciones de cualquier campo disciplinar es establecer normas o filtros ante las novedades, la toma de decisiones y quienes están autorizados a hacerlas es uno de los problemas fundamentales a la hora de hacer un análisis sobre los criterios de admisión de los trabajos que serán incorporados al campo de la investigación en educación, ya que finalmente estas prácticas definirán quien es aceptado y quien descartado en la comunidad científica. Para Rinaudo, una primera aproximación para el análisis anterior, implica la búsqueda de criterios convenidos sobre los indicadores de calidad en el trabajo de investigación, para ello la autora propone una serie de principios básicos basados en las conclusiones del Committee on Scientific Principles for Educational Research del Centre for Education, Division of Behavioural and Social Sciences and Education, de Estados Unidos (Shavelson y Towne, 2002). De estos principios, se desprende que la formación de investigadores en educación, es un proceso de preparación gradual en una cultura científica que propone la valía del pensamiento disciplinario, creativo y abierto a evaluaciones reiteradas como prácticas asociadas a la honestidad y la ética de sus miembros.

La tercera parte del libro Procesos de aprendizaje en alumnos universitarios. Idas y vueltas en su investigación se encuentra a cargo de María Laura de la Barrera, en ella el trabajo se enfoca en los procesos de aprendizaje en alumnos universitarios que laboran sus primeros documentos académicos. Para ello muestra los resultados de una investigación con cerca de 600 estudiantes, donde busca identificar y especificar los estilos de aprendizaje y como estos se relacionan con estrategias especificas, de qué forma los estilos y las estrategias se vinculan con el desempeño en ciertos contextos, y finalmente como los estilos de aprendizaje se relacionan con la forma de procesar información. El trabajo de María Laura de la Barrera, tiene la ventaja de que a la par de ir mostrando los resultados de su investigación, va narrando los procesos inherentes de una investigación empírica, lo que lo convierte en un buen ejemplo didáctico para quienes se inician en el tema. A pesar que ella misma reconoce que existe una diversidad de posibilidades de hacer investigación y que finalmente no existen acuerdos generales que indiquen como hacerla, también afirma que la lógica para hacer investigación reconoce cierta tradición y normas disciplinares, donde el propio investigador aporta un aspecto diferenciador que impacta en el contenido y la forma.

Analía Claudia Chiecher es la responsable del cuarto capítulo. Su trabajo Decisiones metodológicas complementa los capítulos que le anteceden a partir de presentar un estudio comparativo del desempeño de estudiante universitarios en contextos presenciales y virtuales. A diferencia del capítulo anterior, Chiecher aborda más su análisis en indicarle al lector sobre las implicaciones en la toma de decisiones metodológicas en el proceso de investigación. Lo que caracteriza su trabajo es la presentación de lo que ella llama el puzzle metodológico, que es una serie de estudios consecutivos donde el investigador va tomando decisiones que aportan nuevas perspectivas al trabajo inicial. También se destaca un elemento que bien pudiera haberse explotado más en el texto: los sentimientos y sensaciones que acompañaron la investigación (Chiecher, 2007:136-136). Son pocos los investigadores que exponen ante el campo disciplinar sus creencias y frustraciones en investigación, hace tiempo ya en un clásico de la etnografía Devereux escribía al respecto:

"Las ansiedades que suscita la ciencia del comportamiento presentan interés científico porque movilizan reacciones de defensa, cuya configuración y jerarquía determina la estructuración de la personalidad del científico, que es, en definitiva, la que determina el modo en que deforma su material" (Devereux, 1977:75).

El quinto trabajo presentado es de Paola Verónica Paoloni, con un titulo sugerente: Lo ideal, lo posible y lo permitido, intenta mostrar cómo una práctica concreta en investigación educativa, se traduce en una concepción de conocimiento, de ciencia y de investigación, adjudicándose un perfil propio frente a otros campos disciplinares. No es posible, menciona Paoloni, describir la forma de hacer investigación sin relacionarla o vincularla al contexto donde surge, al marco institucional, a las personas que lo realizaron, y al campo del que emanan. El aporte se encuentra en un lenguaje sencillo y personal que la autora sugiere como un dialogo con el lector. Pone especial énfasis en la flexibilidad del proceso de investigar y en la descripción de los procesos metodológicos que precisamente como su título indica, interactúan entre lo previsto y lo posible. El trabajo de Paola Paoloni, juega con el lector entre un reporte de investigación y una descripción etnográfica de los entretelones de su proyecto. Es un ejercicio didáctico que pone el acento en el carácter dinámico y flexible del proceso de investigación, brindándole sobre todo al lector novel la posibilidad de imaginar distintos escenarios.

El capitulo sexto corre a cargo de Romina Cecilia Elisondo, en el cual describe sus vicisitudes y decisiones en investigación sobre creatividad. El titulo marca la pauta: La investigación no es un formulario, en su texto presenta una investigación con 500 estudiantes universitarios sobre sus “potencialidades creativas”. Y deja claro su consideración sobre los condicionantes de los contextos y entornos en investigación educativa:

“creemos que profundizar en el estudio de los contextos educativos y las construcciones mentales que los sujetos elaboran para significarlos, es indispensable para el avance de las investigaciones educativas” (Elisondo, 2007:184).

La autora hace hincapié en que son los procesos de recolección y análisis de datos los que terminan conduciendo al investigador por caminos no previstos. Sin embargo apunta, en lugar de considerarlo como una condición negativa el investigador debe ser lo suficientemente flexible para redefinir de manera constante sus proyectos, por más que estos se encuentren fuertemente arraigados en su mente. En ese mismo sentido la investigación puede recorrer dos caminos: convertirse en un proceso altamente creativo, o mera aplicación de técnicas y procedimientos y de análisis acotados a las ideas de otros. Cecilia Elisondo apuesta a los jóvenes investigadores y a la construcción de una comunidad de investigación como la respuesta creativa al campo de la investigación educativa.

María Virginia Garello es la responsable del séptimo texto: Tareas y autorregulación en la Universidad. Análisis, decisiones y quehaceres de una investigación. Como su nombre lo indica, trata de analizar desde una perspectiva etnográfica las tareas que los docentes universitarios solicitan a sus alumnos, y como estas alcanzan el desarrollo del aprendizaje autorregulado. Al igual que las aportaciones anteriores es de destacar los elementos vinculados con la manera cómo se realizó la investigación. En este capítulo Garello, justifica la temática en función de la importancia que en los últimos años ha ganado en investigación educativa. El llamado aprendizaje autorregulado es una referencia a los procesos cognitivos que son planeados y adaptados para lograr metas personales, la autora recurre a él para vincularlo a las tareas académicas. En este momento, es cuando se hace un paréntesis para ahondar en la observación y la entrevista cómo metodología de trabajo. Sin embargo cabe señalar Garello se queda un poco corta, la dinámica que el texto pregonaba, se acota quizá por espacio. Ya que puede ser ser conciderado al igual que otros capitulos de la obra cómo un texto didáctico, se agradecería en la visión del lector novel, mayor profundidad que es a fin de cuentas una de las características de los métodos cualitativos.

Finalmente le toca a Marta Panaia, desarrollar el capitulo ocho a partir de un Estudio de la relación formación-empleo. Algunos aportes. Basada en la Grounded Theory y una aproximación biográfica, se basa en la realidad argentina, pero igual la reflexión puede expandirse a cualquier país latinoamericano: no existen estadísticas sistemáticas sobre el mercado laboral profesional. La dificultad de dar seguimiento adecuado a los profesionales egresados cuando estos finalmente se incorporan al mercado. Dejando por un momento de lado la investigación en sí misma, la contribución de Panaia en la metodología es sugestiva. Utiliza la aproximación biográfica no en el sentido hermenéutico, ni como historia de vida, sino a partir del ser sociológico del sujeto. En su trabajo, el tiempo como construcción teórica permite un conjunto de decisiones que facilitarán dar sentido a la interpretación de la información. Es la articulación de historias a partir de un punto de origen o acontecimiento fundador la que permite encadenar los acontecimientos de manera causal e incluso estructurar u operacionalizar los acontecimientos narrados. Marta Panaia realiza un esfuerzo de síntesis de un trabajo que se adivina mucho más rico y extenso del tratado, y que deja buen sabor de boca al lector. Quizá de difícil asimilación para los jóvenes investigadores en el apartado metodológico, el aporte le apuesta al análisis sociológico y económico para adentrarse a los andurriales de la investigación educativa logrando salir airosa. Se intuye entonces la razón por la cual los coordinadores deciden cerrar la obra con el texto de la Doctora en Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Buenos Aires. Cada vez, escribe Panaia, es más evidente la falta de conocimiento sistemático sobre el trabajo y el empleo de los graduados. La autora, vislumbra tres tipos de obstáculos cuando se trata de abordar temáticas socialmente complejas como esta: el obstáculo ideológico, el de los modelos asociados a análisis económicos y finalmente el obstáculo metodológico.

Investigación en Educación. Aportes para construir una comunidad más fecunda, es una obra que logra encadenar cada uno de los textos individuales y logra al final dar la impresión de que los compiladores realmente hicieron un esfuerzo en acotar los temas, aun cuando la diversidad de trabajos siempre logran envolverse de una manera creativa. El libro es sencillo hasta en la hechura y el diseño, sin embargo detrás se nota el esfuerzo por presentar una obra que sea funcional a los lectores sin caer en la tentación y el pecado de convertirse en un handbook de metodología de la investigación. Por el contrario, cada uno de los autores-investigadores pone el cuerpo por delante, y muestra con el ejemplo lo que la investigación en educación es: un campo disciplinar mucho más amplio y variado del que generalmente se considera; que depende en gran medida de las habilidades del investigador. Al menos esta vez, todos ganamos.

Referencias en la reseña:

Devereux, George (1977). De la ansiedad al método en las ciencias del comportamiento. Siglo XXI Editores. Ciudad de México.

Shavelson, Richrad y Towne Lisa (2002). Scientific Research in Education. National Research Council. National Academy Press. Washington, D.C.

 

*Ernesto Israel Santillán Anguiano

Facultad de Pedagogía e Innovación Educativa

Universidad Autónoma de Baja California

Av. Monclova Esq. con Rio Mocorito s/n Ex-Ejido Coahuila,
Mexicali B.C., C.P. 21360

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