Reporta análisis de la ASF baja inversión pública en educación

Reporta análisis de la ASF baja inversión pública en educación

  • Dará a conocer el viernes el informe de fiscalización en el sector de 2013
  • El presupuesto promedio para cada estudiante mexicano es el más bajo de la OCDE, señala
  • También revisa la actuación del Estado para preservar el patrimonio cultural

Roberto Garduño

La Jornada/120415.

La Auditoría Superior de la Federación (ASF) y la Comisión de Vigilancia de la Cámara de Diputados darán a conocer el viernes próximo el análisis de fiscalización en el sector educativo.

El documento destacará la baja inversión pública del gasto nacional en educación respecto del producto interno bruto (PIB); que México es el último lugar de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) en cobertura de guarderías y servicios para niños.

(Igualmente) que el presupuesto promedio ejercido para cada estudiante mexicano es el más bajo entre las naciones que integran esta organización.

En nuestro país las autoridades gastan 3 mil 286 dólares por alumno, equivalente a una tercera parte del promedio de los gobiernos revisados, que alcanzan los 9 mil 252 dólares, o una quinta parte de lo que Suiza destina a cada joven (16 mil 900 dólares).

En 2013 (cuya cuenta pública sustentó el trabajo del ente fiscalizador) también se detectó baja cobertura educativa entre jóvenes de 15 a 19 años, pues la atención a ese grupo de alumnos fue de 56 por ciento. Esta cifra es poco alentadora, ya que está muy alejada de los países miembros de la OCDE, cuyo registro promedio es de 84 por ciento, e incluso menor a la de Brasil (con 77 por ciento), Chile (76) o Argentina (72), refirió el presidente de la Comisión de Vigilancia, José Luis Muñoz Soria.

Último lugar del examen PISA

Por lo que hace a la cobertura en educación superior, a escala nacional se reporta una matrícula de 3 millones 400 estudiantes, que representa 29.4 por ciento del total. Asimismo, de cada 10 alumnos que ingresan a la primaria, sólo tres concluirán la universidad.

Entre las 34 naciones de la OCDE, México ocupa el último lugar en el examen PISA (según los datos más recientes de 2012).

En el ámbito mundial, en una muestra de 148 países:

  • México ocupa el lugar 131 en calidad de la educación en ciencias y matemáticas,
  • El sitio 124 en primaria y,
  • El 119 en educación superior.

Entre las auditorías relevantes practicadas por la ASF se encuentra la evaluación de la política pública de preservación del patrimonio cultural.

Los hallazgos por darse a conocer revelarán lo siguiente:

Falta de diagnóstico sobre el patrimonio cultural; la definición del problema público careció de referentes cuantitativos que permitieran conocer la magnitud del patrimonio cultural y el estado físico que guarda, lo que implicaría determinar la afectación causada a los bienes y manifestaciones culturales y precisar la gravedad del deterioro, destrucción y supresión. La ausencia de estos elementos ha propiciado la carencia de planes de acción focalizados.

"El Estado mexicano no actualizó los documentos normativos con base en las obligaciones reconocidas en las convenciones internacionales; no emitió la ley reglamentaria de los derechos culturales; no estableció claramente la separación de competencias y atribuciones de los entes públicos sobre los bienes del patrimonio cultural, ni dispuso de mecanismos de coordinación efectivos para su preservación, y confirió atribuciones a dependencias que no eran competentes en la materia".

"Los actores que participan en la política pública no fueron dotados de las competencias y facultades para operar adecuada y ordenadamente; no tiene claramente definidos sus mandatos, objetivos y atribuciones para atender el problema público, definido conceptualmente por el gobierno federal, y hubo duplicidades en las atribuciones que recibieron unos entes en relación de otros".

Tal aseveración se sustenta en un diseño institucional deficiente, pues los Institutos Nacional de Antropología e Historia (INAH) y Nacional de Bellas Artes (INBA) no cuentan con los reglamentos necesarios para normar su organización y operación, y los entes públicos que participan en actividades de preservación carecen de mecanismos para coordinarse entre sí.

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Nota mía: Respetuosamente me permití modificar levemente la estructura de la nota de Roberto Garduño, con la exclusiva finalidad de facilitar su lectura en el formato de Odiseo. Alfredo Macías Narro.

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