Maestros sustituibles y suplantados; nueva estrategia de la reforma

aestros sustituibles y suplantados; nueva estrategia de la reforma

*Imagen S/Datos.

César Navarro[1]

La Jornada/220516.

Durante la conmemoración de la fundación del Instituto Politécnico Nacional, Peña Neto aprovechó para reiterar que la reforma educativa no se proponía perseguir ni sancionar a los maestros, sino impulsar su preparación para ofrecer una educación de calidad a los escolares.

Irónicamente ese día la SEP anunciaba que serían cesados más de mil profesores de Chiapas por incumplir con su labor docente, ausentarse de sus escuelas y por participar en la movilización y el paro laboral convocado por la CNTE, los cuales se sumaban a los 4 mil 200 de Guerrero, Michoacán y Oaxaca que también serían cesados por los mismos motivos. En días previos el encargado de la SEP, por concesión de su jefe y amigo, hizo también otros cálculos y llegó a la conclusión que podrían ser cesados otros 25 mil maestros que no se sometieran a la evaluación obligatoria sobre su desempeño.

Como gran estratega, el secretario Nuño informó que la SEP no tendría problema para resolver el vacío docente causado por los profesores cesados, pues aseguró que la SEP ya disponía de un ejército magisterial de reserva con el que se sustituiría a los profesores despojados.

El flamante destacamento magisterial, según Nuño, estaría integrado por aspirantes que no habían obtenido plaza en el concurso de oposición para el ingreso al servicio docente, es decir, en el examen de selección impuesto por la reforma para acceder al magisterio; asimismo, por profesores en servicio que aceptaran laborar con el ofrecimiento de la zanahoria de la doble plaza y otros profesionistas seleccionados y capacitados para desempeñarse como profesores.

Resolución fácil y sobre las rodillas para enfrentar un problema mucho más complejo y profundo, como lo es la formación y preparación para el desempeño de la profesión docente.

Lo que ignora o no alcanza a entender el secretario Nuño es que la profesión de maestro no es intercambiable con otras y que los profesores no son objetos sustituibles; los maestros y maestras de la escuela pública son profesionales de la educación y no pueden ser suplantados por otros que carecen de la formación pedagógica y la convicción para desempeñarse como educadores, ni tampoco por esquiroles de su propio gremio.

Con la imposición de la reforma de Peña Nieto y sus socios empresariales, los concursos de oposición para ingresar al magisterio han abierto indiscriminadamente la entrada de muchos profesionistas que no cuentan con formación pedagógica ni están debidamente preparados para desempeñarse como profesores de educación básica, lo cual responde al proyecto de la SEP y el INEE sobre el futuro de la profesión magisterial y la composición docente dentro de la escuela pública, ya que han señalado que a mediano plazo y gradualmente el magisterio se integrará mayoritariamente por profesionistas procedentes de instituciones de educación superior distintas al normalismo, especialmente de universidades privadas y públicas.

El desprecio e ignorancia sobre la historia, significado y aporte de las normales en la formación de un magisterio esencialmente comprometido con la preservación de la educación pública y cuyos profesores egresados han representado un componente fundamental para alimentar las luchas y resistencias magisteriales desplegadas durante décadas por sucesivas generaciones de profesores que no han abdicado en su empeño de reivindicar sus derechos y batallado por la educación pública como patrimonio colectivo de los mexicanos, ahora se percibe como adversa al modelo eficientista y privatizador de la reforma educativa.

Bien saben que la identidad magisterial se ha conformado en gran medida desde la cuna normalista y por ello, un proyecto central de la reforma es culminar con su extinción y barrer de la escuela pública a los profesores egresados de estas instituciones educativas.

Los desafíos sobre el futuro de la profesión docente y el normalismo, ineludiblemente están articulados a los derroteros de la las luchas del magisterio democrático y los combates y resistencias de los estudiantes de estas legendarias escuelas. Ayotzinapa los encarna, condensa y representa.

P.D. El entorno de persecusión (sic), agresión y despojo al magisterio ante la movilización y el paro laboral de miles de profesores no está exento de tragicomedias: los mandos superiores del Ejército y la cúpula del SNTE se reunieron, abrazaron y felicitaron mutuamente. Invitados por el Ejército, los dirigentes sindicales y un grupo de maestros acudieron a las instalaciones militares Los jefes castrenses reconocieron al SNTE por su labor en favor de la educación pública y entregaron reconocimientos individuales a una veintena de profesores que participaron en la evaluación docente con buenos resultados. Los mandos militares, ya encarrerados, alabaron la entrega, determinación y convicción, así como la responsabilidad y lealtad mostrada por los profesores que sí participaron en la evaluación docente.

Hasta ahora no sabíamos que el Ejército también evaluaba y estaba pendiente del comportamiento del magisterio y que incluso certifica y extiende cartas de buena conducta a los profesores.

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Nota mía: Respetuosamente me permití modificar levemente la estructura del artículo de César Navarro, con la exclusiva finalidad de facilitar su lectura en el formato de Odiseo. Alfredo Macías Narro.


[1] Investigador del Instituto Mora.

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